Cine erótico: ¿dónde están las fronteras?

marzo 12, 2017

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Inevitablemente en el cine existen etiquetas, como en todas partes. Las películas tienen que caer en categorías o géneros porque es la manera de segmentarlas en los festivales o de ofrecerlas al público. Pero como estas cosas son tan subjetivas muchas veces una película puede ser etiquetada de distintas formas e incluso llevar más de una marca genérica.

En el caso del cine con contenido erótico es mucho más complicado establecer categorías, pues eso trasciende incluso la capacidad de entendimiento de los críticos. El erotismo es todavía un tabú en esta sociedad que peca de demasiado conservadurismo. Muchas buenas películas han quedado fuera de festivales y certámenes cinematográficos importantes porque han sido tildadas de pornográficas.

 

Esto desgraciadamente ha ocurrido muchísimo. Y es que resulta a veces bastante complicado establecer las fronteras entre lo pornográfico y lo erótico. No obstante, es responsabilidad de los altos mandos de los festivales no permitir que por moralismos chatos se deje pasar una buena película.

El tema del filme es a veces problemático y ya se usa para separar una película hacia el bando de las apestadas. Porque el sexo todavía molesta, hace daño, pica…

Sin embargo, muchas de las grandes películas que he visto están repletas de un contenido erótico abrumador. Y no es que prefiere este tipo de cine, simplemente he encontrado historias muy profundas donde el sexo, como en la vida real, marca las vidas de sus protagonistas. Una de estas películas es Sexo, mentiras y cintas de video, un filme que afortunadamente no quedó en el olvido y que aún se contempla en los ciclos sobre cine erótico que se realizan en todo el mundo. Ha pasado el tiempo y esta película no se destiñe, porque tiene una historia que trascendió su momento y hoy sigue siendo atractiva.

Otra de las películas eróticas que ha ocasionado polémicas de todo tipo pero que no se olvida es Las edades de Lulú, un filme que es imposible pasar inadvertido. Esta película está basada en la novela de igual nombre escrita por Almudena Grandes. Es una lectura que recomiendo, específicamente la de su edición corregida en el año 2004, donde la autora se encarga de limpiar la redacción de su primera edición, a finales de los ochenta.

Por supuesto que no pueden faltar en esta lista las dos Lolitas, dos películas diferentes pero excelentes, y la lectura del libro que las inspiró. Nada, que el buen cine es lo que es más allá de las etiquetas.

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